Amigo, César. Creo que te sorprenderá lo que voy a contarte. A mí al menos me ha sorprendido. Resulta que solo en la última semana, según las estadísticas internas de facebook.com/bantasticfand, hemos dado a conocer la banda a 8.029 personas. Esta cantidad puede resultar más o menos llamativa, según la mires desde arriba o abajo. Para mí es lunática. Para Lady Gaga sería una porquería. Pero da igual. Más que la cantidad, lo que resulta objetivamente llamativo es el origen de las 8.029 personas. 

5.270 de ellas viven en España. Es el primer país del ránking, con mucha diferencia, como es normal. Ya no tan normal es que los tres siguientes puestos estén ocupados por Marruecos (768 personas), Argelia (355) y el Sáhara Occidental (353). Eso significa que a 1.476 habitantes del Magreb les ha llegado el rock americano de Bantastic Fand. Incluso a más, pues no he contado las 92 personas contactadas en Mauritania, las 55 de Túnez y las 12 de Libia. ¿Es ese mi mercado? Seguramente no, o quién sabe, pero es agradable sentir el aliento de mis hermanos de todos los desiertos, incluido el de Almería, apoyándonos al unísono en nuestra incierta aventura, entendiendo a la primera que nuestro sueño loco de independencia es el mismo que el suyo.     

 

Foto1. Nacho Para, en el desierto del Sáhara, en 2002. FOTO: SERGIO CARO

En la fría Europa, donde nunca me sentí de viaje, donde tengo muchos menos contactos emocionales, aunque muy potentes, la penetración está siendo más lenta y variada: Italia (190 personas), Francia (100), Alemania (97), Reino Unido (81), Suiza (47), Polonia (46), Bélgica (27), Noruega (26), Países Bajos (26), Suecia (25), Liechtenstein (22), Rusia (18), Portugal (17), Irlanda (10), Rumanía (7) y Austria (7). En total, los europeos no españoles suman menos que los que aporta Marruecos por sí solo. 

¿Tiene eso que ver algo con mi estilo de vida? Está claro que sí. Y da miedo pensar que Facebook tenga toda esa información por la cara, que sepa todo eso de mí y de todos nosotros. Es como para apagar el ordenador y salir corriendo. O no. Quizá esa gente solo use mi perfil para intentar venderme aceite de argán envasado en Italia. Pues vale. Yo de momento estoy usando sus datos para escribir este blog, que estoy muy cansado y no se me ha ocurrido peor idea que refugiarme en las estadísticas para salir del paso. Pero que quede clara una cosa: el argán lo compro directamente en Marruecos, para que lo sepan los señores de Facebook. Por muchos anuncios que me envíen, no me harán cambiar de opinión. Pueden ahorrárselos si quieren.

Así que voy a seguir dándole, César. Para la banda está siendo una buena herramienta. Y también motivo de risa. El otro día nos partíamos imaginando a los sesudos analistas de Facebook intentando interpretar los datos de nuestro bantástico universo. ¿Qué dirían los esbirros de Zuckerberg al cotejar que una semana nuestra banda ha entrado en hogares de Estados Unidos (113), Brasil (53), Méjico (35), Australia (33), Canadá (25), Argentina (24), Singapur (18), Egipto (16), Arabia Saudita (13), Yemen (13), Siria (12), Colombia (11), Ecuador (11), India (9), Emiratos Árabes (8), Malasia (8), Myanmar (7), Turquía (7), Perú (7), Chile (6), Jordania (6), Catar (6), Indonesia (5), Uruguay (5) y Nigeria (3)? “What’s the fuck!”. ¡Pues también tenemos seguidores en Chad, Vietnam, Níger, Hong-Kong, Cuba, República Dominicana y Catar! “Oh, shit! 

¿Significa eso que nuestra música llega fácilmente y se deja escuchar por un público abierto y diverso? Ojalá. De momento te digo que, en la escala en la que se mueve, el disco está gustando. Al público, a los músicos, a las emisoras de radio, a la prensa especializada. 

http://www.supernaud.com/descubrimos-el-county-rock-de-bantastic-fand-quema-lo-que-te-retiene-y-muevete/#.Ut0cl_uDOKo

De 8.029 personas, más de 700 se han hecho ya seguidores del grupo. De esos 700, algo más de 100 han comprado el disco. Esto es más duro que extraer el argán, pero ya sabes que la esencia que queda del último prensado es como un néctar de dioses… Pero basta. Por hoy no voy a dar más la murga. El traje de vendedor me aprieta. Y me asfixio. A ver si me libero pronto. Queremos tocar, pero antes necesitamos fondos. Sin fondos no hay directo, porque no estamos dispuestos a ofrecer un directo cualquiera. Los equipos son caros. Tenemos ya algunos trastos, nos faltan otros. Además, se impone amplificar de alguna manera mi acústica, mi vieja y adorada Suzuki. Bien sabe César que es la única guitarra que yo sé tocar. La otra, la guitarra carísima, la que ingenuamente me compré deslumbrado por el mero impulso de poseerla, está en venta. No me la endosaron por Facebook, pero el sistema siempre fue el mismo. Un destello y un tonto que cae en la trampa. El culto al precio. Ya nunca volveré a cometer la torpeza de cambiar lo que funciona. 

Comentarios   

#3 carlos 29-01-2014 18:36
Te veo metiendo la guitarra saharaui en el próximo disco. Tiempo al tiempo.
#2 A.Serna 21-01-2014 21:04
Uno no se da cuenta de las huellas que deja por el mundo hasta que no le pasan estas cosas.
#1 Sonia 21-01-2014 18:58
Bueno, dicen que la música no tiene fronteras...8.0 29 personas de paises tan diferentes lo demuestran...y si todas han escuchado algo del disco esa cifra aumentará de forma vertiginosa. Tiempo al tiempo :-)